miércoles, 27 de junio de 2007

Viven... y volverán

Por Miguel Cruz Serrano

En el año 1.997, el club de ajedrez "Tres Peones" luchó por conseguir su ascenso a la Primera División. Los diez componentes del equipo combatieron con garra hasta el último instante, aunque al final la meta se mostró esquiva, y se quedaron a las puertas de lograrla última victoria. Con todo, no fue inútil la aventura: cada uno de dios enriqueció el arca de sus conocimientos, y conservó intacta la esperanza de volverlo a intentar. Los únicos difuntos fueron sus propios errores. Sobre las cenizas de éstos, no tardaría en volver a oírse el galopar de sus bravos corceles en pos del triunfo.

Eran diez los generales,
Y eran de madera noble
Las huestes que dirigían
Mediante tácitas órdenes;
Ni una palabra más alta
Que el "tic tac" de ios relojes.

Eran sus mentes, espadas
De afilado y sutil borde;
Mas sus bocas y sus manos,
La sabia humildad del monje.
El ascenso era el anhelo
En esos duelos feroces,
No la fama ni el dinero
ni engalanarse de honores.

Sin habla, bajo las coces
De un club que les fue aplastando
Como un tropel de bisontes,
Ganando cada batalla
Cuadro a cuadro, golpe a golpe.

Más tarde, llegó el "play off"
Y el Santa Feliu como postre
De esa Triunfal andadura.
Mas después... sus uniformes
Les fueron arrebatados
Sin sus máximos galones.
Desde Figueras y Andorra
Se alzaron funestas voces
Como presagio de muerte,
De ocaso que anuncia noche.

... Y calló el clarín su voz;
Cesó el tambor su redoble.
Quedó erguido ante sus rostros
El último escollo incólume.
Y diez féretros se vieron cuando el gimiente
horizonte abrazaba en su crepúsculo
A un sol teñido de ocre.

Mas cuando fueron abrirlos
Sus contrarios vencedores
No hallaron dentro los restos
Sin vida de los diez hombre...
Con estupor encontraron,
Como una burla sin nombre,
Los didácticos cadáveres
De sus pasados errores.

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